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2001.03.26



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LA EVOLUCIÓN DE LA ESTRUCTURA FAMILIAR

Cataluña busca niños en el extranjero

Las adopciones internacionales por parejas catalanas se quintuplican en tres años

RAMON BALMES

BARCELONA. - M.¬ Begoña Olamendi, barcelonesa, 39 años, es desde hace cuatro meses la madre adoptiva de Marta (Fu Qian Meng), una preciosidad de niña china que colma de felicidad a la familia. Hace unos días que camina, le encanta la música y a sus 14 meses se pone a bailar. Por el contrario, odia las pelotas y los muñecos. "Si la dejas, es capaz de dormir doce horas seguidas. Es lo mejor que nos ha pasado en la vida", reconoce el matrimonio Jordi Aguerri y M.¬ Begoña Olamendi.

Marta, nacida en la remota ciudad china de Chuzhou (provincia de Anhui) el 1 de enero del año 2000, es uno de los 558 niños dados en adopción
a familias catalanas el pasado año. "Los trámites han durado apenas diez meses, la niña está sanísima y las administraciones china y catalana han sido muy eficaces", señala M.¬ Begoña.Tanto que el matrimonio ya piensa en una hermanita china para Marta.

El fenómeno de la
adopción en el extranjero se ha disparado en Cataluña. En los últimos tres años casi se ha quintuplicado el número de adopciones internacionales, en parte gracias a las facilidades dadas por algunos países y a la creación del Institut Català de l'Adopció i l'Acolliment. La Generalitat asignó el año pasado en adopción 558 niños llegados del extranjero, frente a los 119 de 1997. Este año se pueden batir récords y superar el millar. Sólo en enero han llegado a Cataluña 104 niños adoptados.

Pero la demanda es superior. El año pasado el Institut de l'Adopció recibió 1.660 solicitudes que correspondían a 1.369 familias, ya que en algunos casos la petición se cursa al tiempo a dos países. La mayoría son de la provincia de Barcelona (1.100), seguida de Girona (101), Tarragona (100) y Lleida (68).

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China es el país que da más facilidades

De los 42 países donde la Generalitat tramita adopciones, China aparece como el que ofrece mayores facilidades. La estructura social del país posibilita que muchísimas familias pobres opten por los niños y abandonen a las niñas en orfanatos para evitar la obligación de proveerlas de dote matrimonial. Los trámites de las familias catalanas para conseguir la patria potestad de un niño en el país más poblado del mundo duran menos de un año. Nada que ver con los países latinoamericanos donde, pese a la afinidad cultural, las familias tienen que esperar de dos y medio a tres años. Y es que estos países están saturados por solicitudes de adopción de familias de Estados Unidos y Canadá.

El fenómeno de las niñas chinas prohijadas por familias catalanas se explica también por otras razones, según apunta Victòria Perearnau, directora del Institut Català de l'Acolliment i l'Adopció. El Gobierno chino da luz verde para que los orfanatos concedan rápidamente las adopciones. Esto se traduce en que la mayoría de las niñas llegan a Cataluña con edades entre los siete meses y el año y medio. La situación es ideal para las familias adoptivas. "La familia quiere que el niño sea lo más pequeño posible para vivir todas las etapas de crecimiento. Así la integración también es más fácil", señala Victòria Perearnau.

La Generalitat no limita la edad de
adopción infantil, aunque cuanto mayores son los niños más comportamientos adquiridos tienen y, por lo tanto, más compleja es la adaptación. El 34,6% de los niños tiene en el momento de la adopción entre un mes y un año, mientras que el 37,5% tienen de uno a tres años. El 12,5% tienen entre tres y cinco años y el 12%, de cinco a ocho años.

Los países del Este ofrecen también más facilidades. Aparte de no acumular tantas solicitudes, los procesos de tramitación son más breves porque los gobiernos quieren evitar que los niños crezcan en los orfanatos, conscientes del profundo problema social que ello significa en países con estructuras políticas todavía débiles.

Desde la Generalitat se anima a las familias catalanas a que apuesten por adoptar en países africanos y asiáticos, donde la demanda es inferior pese a que hay millones de niños desamparados. Razones: las familias quieren niños sanos y les asustan los graves problemas estructurales de estos países, donde la incidencia de enfermedades como el sida es muy elevada.

En cualquier caso, las propuestas de la Generalitat están encontrando eco en las familias catalanas. La prueba es que este año se están cursando solicitudes de adopción en países como Burkina Faso, Costa de Marfil, Congo, Camerún, Filipinas, Haití, Kenia, Madagascar, Mali, Togo, Marruecos, Vietnam y Birmania, entre otros.

 
03.26

LA EVOLUCIÓN DE LA ESTRUCTURA FAMILIAR La historia de dos niños adoptados

Los dos meses de vida barcelonesa de los niños han cambiado por completo su carácter

De Ucrania a Barcelona

La nueva vida de Sergi y Guillem tras la adopción

RAMON BALMES

Barcelona

La de Sergi y Guillem es la historia de dos niños de apenas dos años nacidos de distinta madre biológica en la ciudad minera de Donestk , en la provincia ucraniana del mismo nombre, fronteriza con Rusia. La ciudad ha sido duramente golpeada por la crisis económica y la corrupción gubernamental.

En este entorno, los padres de Sergi y Guillem renunciaron a su patria potestad en el mismo hospital donde nacieron y los pequeños fueron trasladados a un orfelinato, a la espera de que surgiera la familia adecuada que les diera amparo y cariño. Entre las gélidas paredes del orfelinato ucraniano han pasado los casi dos primeros años de su vida, con otros 200 niños. La llegada de Jaume Tort (47 años) y Gemma Martí (37) cambió el curso de sus vidas. Este matrimonio barcelonés logró adoptarlos en un tiempo récord inferior a seis meses.

Jaume y Gemma viajaron el pasado mes de diciembre a la ex república soviética y convivieron casi un mes con los pequeños. "Este tiempo sirve para ver si hay una buena adaptación entre los niños y la familia", explica Gemma. Después, el director del orfelinato emitió un informe y comenzó el proceso judicial: informe policial, actas notariales y vista oral. El juez falló favorablemente y la sentencia estuvo diez días a exposición pública. No hubo reclamación de los padres ni de ningún allegado. La nueva filiación era firme.

El momento álgido de esta aven-tura adoptiva llegó cuando Jaume y Gemma se reunieron por primera vez con los pequeños en el orfelinato de Donestk. "Fue como un sueño -recuerda Gemma-. Nos mirábamos unos a otros. No puedo describir lo que sentí. Es como si el tiempo se parara. Pude saborear cada mirada de mis dos niños." Sergi y Guillem dejaron para siempre el orfelinato en Nochebuena. "Hijos, esto es la libertad", les susurró Gemma. Tras viajar en tren toda la noche, llegaron a Kiev el día de Navidad. El 26 se formalizaban los últimos trámites en la embajada española y el mismo día partían hacia Barcelona.

Los apenas dos meses de vida barcelonesa han modificado radicalmente el aspecto y la vitalidad de Sergi y Guillem. "Han descubierto el valor del cariño. Desde que están aquí sonríen, están relajados, contentos. En el orfelinato su gesto era grave, desconfiado", explica Gemma. No habían salido nunca del orfelinato. "Ahora, cada vez que salen a la calle es una fiesta. Aplauden, llaman a todo el mundo. No miran: engullen con sus ojos todo lo que tienen alre-dedor. Tienen tanta necesidad de aprender, de experimentar..."

Jaume y Gemma dejan claro que la adopción no es sólo para gente rica. Ambos trabajan en Gas Natural, él como técnico y ella como administrativa. "Nos hemos sacrificado para ahorrar", apunta Jaume Tort, quien calcula que han desembolsado más de dos millones de pesetas desde que comenzó el proceso de adopción.